lunes, 1 de julio de 2013

105. Creo que no hoy.

Se hace tan bonito mirar amanecer a los demás que casi ni me hace falta.
Pueden resplandecer, y tengo miedo de asfixiarme y tropezar con mis ideas.
Si no me dejáis llorar aquí sola voy a morir de sed.
Y no puedo cortarme la forma en la que se retuerce tu manera de caminar y el cansancio de tu ardor de estómago y a lo mejor no quieres vivirlo con nosotros. Adoctrinar tus pesadillas, obedecer la ley, compartir tus pertenencias. Estoy aquí por el bien conocido y de relleno de una coraza comunitaria, formando hueco de un cuerpo al que no le hace daño sonreirse. No trato de impartir la paz ni busco un cordón umbilical hacia el subsuelo. Solo estoy, y por estar quiero decir esforzarse por no llamar la atención.
Desde luego no quiero esto, ni siquiera definirlo. Y no sé qué me queda.
Ginebra con lima, consuelo de acomodados de escaparate.
Y adulterada autocompasión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario