Qué halagador es que te llamen loco
donde la gente se desquicia por arrastrar la muerte
donde la historia la eligen
los que sobreviven más años en los libros
a los que los niños repugnen hasta la saciedad
de tanto repetir sus nombres
Pero no hay nada que me pese más
que el odio del futuro sobre mí
Así que, mi pésame lo quiero
transportando su común sonrisa
anulando lo evidente para
que la vulgaridad horrorice al conjunto
para encontrar la individualidad
que plaga la ciudad en silencio
atemorizada y escondida
en el papel de las sombras
de cada uno de nosotros
Y me encuentro en la inopia
a medio camino, medio lleno
entre la más absoluta fascinación
y la animadversión total
Lo que vendría a significar
todo lo que afirmo
cuando afirmo
"que no lo entiendo"
No hay comentarios:
Publicar un comentario