sábado, 7 de mayo de 2011

43.



Nunca fuí una buena perdedora. Pero he perdido. Lo sé, lo sé, lo sé. Y no soy capáz de aceptarlo.
Hay algo dentro de mí que me impide avanzar, seguir adelante y comenzar una nueva partida. Algo me dice: todavía no se ha acabado. A la vez, estoy segura de que ya no hay nada por lo que luchar. Pero sigo. Perdónenme si soy idiota, en el fondo sé que no debería.
¿A caso el corazón hace siempre lo que debería?

PD: Creo que pasó tanto tiempo que se me olvidó lo que realmente estaba esperando. Mejor dicho, a quien realmente estaba esperando.

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