viernes, 2 de agosto de 2013

108. Limpieza general. Cosas que sería incapaz de echar en falta.

Alrededor sacos de piedras, minas que nunca estallan, pasillos unidireccionales, aviones con destinos paradisíacos que rozan mi tejado invitándome a subir. Televisión, limonada, parajes nacionales, repetir, repetir, repetir. Escalas de grises difusos dibujando acordes módicos. Té verde. Ciudades de humo, bajones en círculos a cámara lenta. Todo el tiempo invertido en marquesinas de pintura color invernadero.
Extrarradio de querer querer o algo así. Obligarse. Sigue la soja, los bucles. El tomillo y el romero y decidir entre playa y montaña. Dulces, polen. Piel con piel. Enlatarse. Empeñarse. Empañarse.
Aparentar no fingir y no llegar a ninguna parte, estar en listas de espera haciendo bulto. Y dejarse hacer legaña paulatinamente. Que para el caso patatas.
Subordinarse a una sensación y acabar por depender de ella por la teoría de la voluntad propia.
Besar y dejar que cicatrice sin rascar la costra. Tomarse con mucha agua y consumirse preferentemente antes de hacerse polvo o castillos en el aire.


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