Veo veo, ¿qué ves frente al espejo?
Y no hay mas que un marco de madera que rodea una habitación vacía.
De vez en cuando la luz pega en dirección a las sábanas blancas, de la cama despeinada, y aparecen sombras (de formas de nubes o paredes de gotelé).
Veo veo, qué ves.
Lo que yo creo, señor pasajero, es que una vez que nos entierren, tenemos todo el tiempo del mundo para excavar tan profundo que podamos empezar a arder, y por ahí debe de estar la entrada al purgatorio. Porque alas no sé, pero tiempo, más que suficiente.
Veo veo, quién es.
Soy yo, abre.
Y era él.
Veo veo.
Soy mucho más que tu desorden, o eso me piden.
Y si yo fuera tú y tú fueras tú, ¿a quien le toca mover la siguiente ficha?
Veo veo.
Apaga la luz.
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