Me bajé y desperté con una luz en la camilla de un hospital. Me acosté con el doctor y me dio el alta. Tuve una niña, pero al salir del hospital tenía tanta hambre que me la comí.
Hice autoestop y se paró un coche negro conducido por un hombre trajeado. Llevaba una corbata de color amarillo chillón que me gustó bastante.
No le dije ninguna dirección, nos mantuvimos en silencio durante todo el trayecto. Me dejó en una especie de jardín en el que me tumbé a reposar y me quedé dormida. Cuando volví en mí estaba bajo tierra y sentí como se me abrían las carnes mientras aquellos gusanos del averno me masticaban las entrañas. Me hacían cosquillas.
Se me desgastaron las uñas y me sentí sola e inútil, así que cedí y me eché una siesta. Soñé con la misma luz y vomité carne humana. Estaba en el hospital de nuevo.
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