Parqué. Cerámica. Mármol. Cesped. Corro a través. Vuelo. Alto, muy alto. Miro hacia abajo pero sin mirar a nadie por encima del hombro, ningún hombre tiene derecho a mirar a a otro por encima del hombro si no es para ayudarle a levantarse. Escapando del cronómetro de la muerte que corre más que yo y me agota las fuerzas para ayudar, para aparentar, para querer seguir en pausa, mientras queda vida queda esperanza... pero, ¿de verdad queda algo de esperanza cuando te faltan vidas para recuperar lo perdido?
Enumero los segundos que me quedan para continuar escribiendo a toda esa gente que no me importa y a la vez se vuelve cercana cuando son capaces de entender. Y, cuando todas esas personas comiencen a manifestarse con hechos y no con palabras, resonará el eco de millones de risas pedantes felicitandonos por despertar. Punto y aparte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario