martes, 2 de octubre de 2012

85.

Dos polos opuestos. Ella quería comerse el mundo, él quería que se la comieran. A ella no le gustaban los domingos, a él no le gustaba que le dijeran "te quiero" por el forzado "yo también". Él la miraba con lujuria, ella con cariño. Él se despertó en su cama, ella a su lado. Él mentía sobre su vida, ella vivía una mentira. Mientras él se lo montaba con tres o cuatro, ella se lo montaba con poco. Cuando sonaban el par de acordes que él sabía tocar con una guitarra y un morro que se lo pisaba, ella solo era capáz de oir la palabra "pasado". Ella se enamoró de una persona que no existía, él de un par de piernas largas y un par de faldas cortas. Ella brillaba por su personalidad, la de él brillaba por su ausencia. Y qué si cuatro baladas consiguieron convencerla, porque todos tenía la suficiente seguridad de que la historia volvería a repetirse una y otra vez, incluida.


¿Quién es el malo ahora?

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