sábado, 25 de mayo de 2013

102.

Quedaba una sola bala en la recámara, y diez desconocidos a los que poder solucionarles la vida.

"Tengo cuatro hijos que mantener"
"Mi madre está muy enferma"
"Estoy estudiando la cura contra el cáncer"
"Doy de comer a las palomas de la plaza todos los domingos"
"Nunca creí en Dios"
"Preparo los mejores bizcochos del mundo"
"Soy muy amiga de mis amigos"
"Sé doblar la lengua en tres"
"Hice un disfraz de princesa con una bolsa de basura"
"Todavía tengo que conocer París"

Y se suicidó, por avaricia o por cabrón.

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