Escuchamos a niños y borrachos que juramos que siempre dicen la verdad y los tratamos como a locos, cuando no hay nada más humano que tropezarse al caminar con diferentes piedras.
Tan solo nos pedimos un par de cubiertos y un par de calcetines limpios todas las mañanas, y nos hundimos en un hombro en el que llorar de cualquier tipo trajeado que nos ofrece dinero a cambio de mutilarnos. Y aceptamos. Lo aceptamos y convivimos con ello.
Muchos forasteros y mucho orden. Podríais prohibir todo aquello que pueda matar pero no podéis evitar morir. Y llegará el momento en que la gente será absorbida por secadores de baños públicos y se convertirán en todo lo corrientes que han evitado ser durante toda su adolescencia para que la luz pueda viajar a costa de ellos. Pero esto no es más que una teoría y yo no soy más que una pieza de dominó.

No hay comentarios:
Publicar un comentario